LA FARLOPA

4. Psicoestimulantes 

Introducción 
Se conoce con el nombre de psicoestimulantes un conjunto de sustancias que actúan modificando el estado de alerta del individuo. Su ingestión aviva el tono general del organismo y agiliza la capacidad de comprensión. En esta propiedad se basa el uso de los estimulantes para aumentar el rendimiento intelectual y mantener activo el sentido de alerta en circunstancias en las que es necesario un intenso y/o prolongado esfuerzo mental o físico. Estos compuestos son usados por quienes aprovechan sus propiedades estimulantes para prevenir el sueño o la fatiga en periodos que requieren de una actividad sostenida, o por aquellos otros que quieren mejorar su capacidad atlética o mental. 
También son utilizadas para elevar el estado de ánimo en circunstancias asociadas al aburrimiento o la depresión. Al finalizar los efectos de la droga, el adicto puede dormir largos periodos de tiempo y despertar deprimido y hambriento. Para curar esta depresión suele recurrir de nuevo a Los estimulantes. Esto puede conducir a ciclos de administración-retirada acompanada de depresión, que van aumentando la necesidad de administración de la droga. 
Se consideran dentro de este grupo la cocaína, anfetamina, dextroanfetamina, metanietamina, metilfenidato, fenmetrazina, caieína, dietilpropion, fenfluramina, fentermina y clorfentermina. 
Los efectos producidos por estos compuestos varían en función del estimulante utilizado, lo que indica la existencia de diferentes mecanismos de actuación en el cerebro para cada uno de ellos. Por ejemplo, la euforia producida por la cafeína es mucho menor que la debida a las anfetaminas o a la cocaína. Estas diferencias aparecen incluso entre sustancias que como la cocaína o las antetaminas ejercen efectos sobre el cerebro difícilmente discernibles entre sí. Aunque ambas elevan el estado de ánimo y quitan el apetito, se sabe que no tienen los mismos receptores cerebrales. 

Uso y abuso de la cocaína 
En este capitulo vamos a considerar la cocaína y las anfetaminas, mientras que la cafeína y las demás xantinas serán estudiadas en el capitulo dedicado a las drogas legales. La cocaína ha sido ampliamente consumida debido en parte a la idea de que no producía ninguno de los efectos adversos atribuidos a otras drogas de abuso. Se esta demostrando que esta idea es falsa, dados los problemas que van apareciendo entre sus consumidores y a que su gran poder adictógeno dificulta el abandono de su consumo; 
Fue usada por los indios de América Central y de los Andes mucho antes de la creación del Imperio Inca. Los incas restringieron su consumo a la nobleza y al clero. Su uso facilita la realización del trabajo en las penosas condiciones inherentes a las grandes altitudes. Las hojas producen los mismos efectos mentales que la sustancia pura, pero su masticación da lugar a un paso enlentecido desde el estómago a la sangre, por lo que su entrada y actuación sobre el cerebro es mas paulatino y menos intenso que el producido por la inyección o inhalación de la cocaína extraída de las hojas y vendida en forma de polvo. 
Los españoles, que la suministraban a los indios para incrementar su rendimiento en las minas, la trajeron a Europa en el siglo xvr. El neurólogo italiano Pedro Mantegazza publicó a mediados del siglo XlX un ensayo sobre la hoja de coca en el que indicaba alguna de las sensaciones que su consumo le habían producido, entre las que se encontraban la euforia general, el aumento de la fuerza muscular, un sentimiento de creciente agilidad, un suave fluir de las ideas, placidez y un delicioso estado de alerta. Albert Nieman aisló la cocaína a mediados del siglo diecinueve. A fi-nales de dicho siglo se hizo famoso el denominado vino-Mariani, en el que la droga aparecía mezclada con vino, del que era destacable su delicioso sabor. La sustitución del vino por agua de soda dio lugar a la apari ción de la coca-cola. Descubiertos los efectos adictógenos de la coca, esta fue sustituida por cafeína. Es curioso señalar que al inspirarse su creador en las propiedades psicológico-medicinales atribuidas al vino-Mariani, la coca-cola fue inicialmente vendida (al igual que ocurría con dicho vino) no sólo como estimulante sino como un producto medicinal. 
Dentro del campo de la medicina, Sigmund Freud recomendo el uso de la cocaína para el tratamiento de la histeria, la depresión, la hipocondría y los desórdenes digestivos. Al final del siglo pasado, Karl Koller descubrió sus propiedades de anestésico local y describió su uso en operaciones oftalmológicas, siendo el primer anestésico local utilizado eficazmente en diversas areas de la cirugía menor como la ocular y la dental. El éxito en el uso de la cocaína como anestésico dio lugar a una investigacion exhaustiva a la búsqueda de derivados o compuestos parecidos que mimetizaran o incluso mejoraran los efectos anestésicos evitando los adictivos. La procaína y sus derivados, que fueron introducidos en 1905, siguen siendo básicos para la anestesia local. 
La combinación de heroína y cocaína («speedball») fue popular entre las fuerzas americanas durante la guerra de Corea. Esta combinación de un psicoestimulante con un opiáceo y en la que se mezclaban los efectos de ambas drogas ha seguido siendo popular posteriormente. También se toma la cocaína en forma de «base libre» («crack»). Este producto se obtiene por disolución en agua, cuyo pH se alcaliniza, extrayéndose con éter o cloroformo, que es evaporado posteriormente. El resultado es la base libre, que es más volátil. Su absorción por los pulmones es lo suficientemente rápida para conseguir una elevación de sus niveles en plasma similar a los obtenidos por su aplicación intravenosa. 
Tanto la administración intravenosa de cocaína, como el uso del crack en cigarros son mas peligrosos para la salud que la inhalación nasal de la droga. La concentración máxima de cocaína en sangre aparece mucho antes que con los otros métodos de administración. El acortamiento del tiempo de comienzo de su actuación puede estar relacionado con el aumento de sus efectos nocivos. 

Efectos producidos por la cocaína 
Ahora se sabe que la cocaína es un fuerte adictógeno y que desarrolla dependencia. Sus síntomas más importantes se manifiestan en forma de alteraciones del estado de ánimo, por lo que se considera que su abstinencia es más psicológica que fisiológica. las manifestaciones asociadas a la abstinencia (hipersomnolencia, disforia, anergia y depresión) son me nos dramáticas que las asociadas a otras drogas como los opiáceos o el etanol, por lo que sus consumidores no se dan cuenta inicialmente de su dependencia a la droga. A dosis bajas aumenta la actividad locomotora, mientras que a otras más elevadas da lugar a comportamientos estereotipados. El uso de concentraciones aún más altas produce convulsiones y pueden conducir a la muerte. 
La cocaína altera tanto los comportamientos condicionados como los no condicionados, y es un fuerte reforzador de su propio uso. Su acción sobre la neurotransmisión dopaminérgica es el determinante primario de sus efectos reforzadores. Esta acción se produce sobre las neuronas dopami-nérgicas procedentes del area tegmental ventral, que median las propiedades reforzadoras de las drogas de abuso. Se ha demostrado que la cocaína es una de las drogas con mayor capacidad de reforzamiento. Los primates y las ratas tienden a autoadministrarse la droga hasta quedar totalmente ago-tados. En humanos, se ha descrito que un adicto a la cocaína puede ilegar a inyectarse hasta veinticinco veces en un día. Los efectos secundarios que acompañan a su uso son psicosis, taquicardia, fallos cardiacos y el riesgo del SIDA, cuando se comparten las jeringuillas utilizadas para su inyección. La repetida administración de cocaína desarrolla tolerancia y sensibilización. La sensibilizacion puede jugar un importante papel en los ataques de pánico, en la paranoia y en la letalidad inducidos por la administración de cocaína. La sensibilización puede depender de un entorno determinado, como se observa en experimentos realizados con ratas, en las que el aumento de actividad motora debida a la droga es más bajo cuando se les cambia el lugar donde se realiza la inyección. El desarrollo de tolerancia pue de jugar un importante papel en el progresivo aumento de las dosis que necesitan los adictos. 
Junto con los opiáceos y el alcohol, la cocaína es la droga de abuso de la que más datos moleculares disponemos. Tras su inyección aguda parece inhibir la recaptación de catecolaminas y de serotonina. Su unión al trans-portador de dopamina produce un cambio conformacional en éste, que disminuye su afinidad por dopamina, con lo que disminuye su recaptación. El aumento de dopamina en el espacio intersináptico produce diversos efectos como pueden ser la inhibición de la síntesis de dopamina o la inhibición de la liberación de neurotransmisores por parte de las células postsipnápticas en caudado, núcleo accumbens y corteza prefrontal medial. La inhibición de la recaptación de serotonina en el rafe dorsal y de norepinefrina en el locus cerúleo pueden ser los responsables de la inhibición de la actividad neuronal que se produce en dichas áreas. El efecto de la cocaína sobre el transportador de norepinerrina puede contribuir a algunas de SUS acciones nocivas sobre el sistema cardiovascular, que incluso pueden Ilegar a ser letales. 
El bloqueo del receptor de serotonina puede tener un efecto sobre las células dopaminérgicas del area tegmental ventral, dado que este area recibe neuronas serotoninérgicas procedentes de los núcleos de Rafe. El que estas acciones de la cocaína se realicen sobre varios transportadores de monoaminas puede explicar por qué los bloqueantes específicos del transporte de dopamina son incapaces de mimetizar todos los efectos producidos por esta droga. 
Los cambios producidos en la dinámica de la neurotransmisión dopaminérgica tras la administración de cocaína se producen tanto en la vía mesolímbica como en la negro-estriatal. La alteración de esta segunda vía estaría relacionada con los efectos motores observados tras su administración, mientras que la de la primera lo estaría con sus efectos reíorzadores. El resultado parece ser una disminución en la neurotransmisión dopaminérgica, cuyo origen podría radicar en la pérdida de sensibilidad que se produce en los autorreceptores que regulan la actividad presináptica. La alteración de la funcionalidad de estos receptores dopaminérgicos podría estar relacionada con el desarrollo de tolerancia. 
Los efectos tóxicos producidos por la administración crónica de cocaína, pueden involucrar la participación de aminoácidos excitatorios como el glutámico. Se ha visto que un subtipo de receptor para glutamato, de-nominado N-metil-D-aspartato (NMDA), puede modular la actuación de la dopamina, así como estar implicado en el desarrollo de tolerancia. Otros estudios apuntan a que la serotonina pueda contribuir a un efecto aversivo de la cocaína, que limite su autoadministración, con lo que diversos agonistas o antagonistas serotoninérgicos podrían participar en la eliminación de la adicción a cocaína. 

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